Enfermedades

Si, nuestros amigos también se enferman, así que cuando esto sucede hay que tenerles un cuidado especial; poco a poco aprenderemos de varias de las enfermedades que que afectan a nuestros compañeros. Visítanos y entérate poco a poco de  que puede sucederles y cómo cuidarlos.

 

Displasia de caderas en caninos

Esta es una de las patologías con una de las mayores incidencias en la articulación de la cadera, la cual es el nexo entre la columna y los miembros posteriores. Además es una de las articulaciones que tiene que soportar el mayor porcentaje de peso cuando el paciente esta en dinámica, realizando tanto la función de tracción como de fuerza motora para la cuadrupedestación o la marcha en sus distintas etapas.

Es una de las articulaciones que más se reciente cuando el paciente cambia su biomecánica postural. Estos cambios realizados producen daños sumatorios a medida que pasa el tiempo y que, a largo plazo, producen daños irreparables en la misma articulación, otras vecinas y en tejidos músculo-tendíneos asociados. Ejemplo de esto son los saltos en dos patas o caminatas en bipedestación.

Por ello, para poder entender como se desencadena esta patología hereditaria, debemos primeramente entender la anatomía de la cadera, para así poder darle un tratamiento más satisfactorio.

CLASIFICACION DE LAS ARTICULACIONES

Las articulaciones se clasifican desde varios puntos de vista, dos de estos puntos son: según grado de movimiento que presenten y según medios de unión articulares1

Clasificaciones por grados de movimientos: Las articulaciones se denominan sinartrosis o de poca movilidad, anfiartrosis o de mediana movilidad y diartrosis o muy móviles.

Clasificaciones por medio de unión:
1. Articulaciones fibrosas (sinartrosis), siendo el tejido fibroso el medio de unión entre dos superficies óseas que se articulan.
2. Articulaciones cartilaginosas (anfiartrosis) como su nombre lo indica existe la presencia de cartílago entre las dos superficies óseas que se articulan.
3. Articulaciones sinoviales (diartrosis) tienen la presencia de membranas sinoviales, cápsula articular y otros elementos articulares. En las superficies de las bases óseas también llamadas placas terminales articulares, existen bolsas serosas y las vainas sinoviales de los tendones que contienen líquido sinovial, el cual mantiene ambas superficies lubricadas para su función de movimiento. Si no existiere este líquido sinovial, tenderían a desgastarse las superficies articulares.

Cuadro nº 1: Clasificación de las Articulaciones

Articulaciones Tipo de movimiento Medio de unión
Sinartrosis Sin movimiento Fibrosas
Anfiartrosis Medianamente móviles Cartilaginosas
Diartrosis Muy móviles Sinoviales

También las articulaciones sinoviales generan diferentes tipos de movimientos que permiten a su vez generar otras clasificaciones de la misma. Por tratarse de la articulación de la cadera solo nos referiremos a la que corresponde (ver cuadro nº 2 de resumen)1

La articulación de la cadera es una enartrosis (articulación esféricas, cojinete esférico o de cuenca y bola) en ésta sus componentes se adaptan adecuadamente entre ellos, siendo una de las partes una cabeza femoral esférica como la parte convexa y el acetábulo como contraparte articular cóncava.

Esta enartrosis, gracias a su congruente acoplamiento, es capaz de permitir todos los movimientos según su plano de movimiento como es la flexión, extensión, adducción, abducción, rotación y circunducción.

Articulación de la cadera = Enartrosis o esferoídea

 

Cuadro nº 2: Clasificación de las Articulaciones

Tipos de Articulaciones Diartrosis o Sinoviales

Nombre o Grupo
Sinónimos
1. Gínglimo
Bisagra o trocleares
2. Artrodiales
Planas
3. Trocoides
De Pivote
4. Enartrosis
Esferoides, cojinete esférico o de cuenca y bola
5. Condilar
Condiloídea
6. Elipsoide
Elíptica
7. Encaje Recíproco
En Silla de Montar

 

ANATOMÍA ARTICULAR DE LA ARTICULACIÓN COXO FEMORAL

Además de lo señalado anteriormente, la articulación coxo-femoral o de la cadera (articulación diartrósica) necesita, al igual que otras articulaciones, distintos elementos que ayudan al acoplamiento de ambas superficies articulares. Estos elementos son: superficies articulares, cavidad articular, cápsula articular y ligamentos, los que se detallarán a continuación1,2,7. Además de estos medios de sujeción también son importantes los músculos que no detallaremos en este artículo.

1. Superficies Articulares: son las áreas o superficies de los huesos afrontados. Estas superficies se encuentran recubiertas por un mullido y esponjoso cartílago por lo general de tipo hialino, llamado cartílago articular. Su función es evitar el roce directo, durante el movimiento articular, entre las dos superficies óseas que conforman la articulación. Si recordamos el periostio como la capa que recubre externamente el hueso, ésta se encuentra ausente en la superficie articular donde se ubica el cartílago articular y está presente por lo tanto en la diáfisis del hueso recubriéndolo externamente.

2. Cavidad Articular: es un espacio virtual entre los huesos adyacentes, rodeado por la cápsula articular. De aquí que el llamado espacio articular radiológico sea mayor que el espacio articular verdadero.

3. Cápsula Articular: es una banda muy fuerte de tejido conectivo que cubre ambas estructuras y le proporciona estabilidad. Ésta consta de dos capas: la mas profunda o interna se denomina membrana sinovial, de textura delicada a base de tejido conectivo especializado, el cual sobresale de los bordes de los cartílagos articulares de los huesos adyacentes, pero sin cubrirlos. Esta membrana secreta el líquido sinovial, de carácter espeso y viscoso, semejante a una clara de huevo en consistencia y que tiene como función principal la lubricación, además de nutrir el cartílago articular.
La membrana sinovial suele aumentar por la presencia de los denominados pliegues sinoviales, que contienen almohadillas de grasa que protegen la cavidad articular. Hacia la cavidad articular se proyectan ciertas vellosidades en forma de dedos con el nombre de vellosidades sinoviales.
La capa superficial o externa se denomina membrana fibrosa (ligamento capsular), siendo una banda fibrosa resistente que recubre la membrana sinovial. Esta se puede extender y engrosar, formando un ligamento capsular en ciertas zonas llamados ligamentos extracapsulares (o periarticulares) que se insertan en los huesos contiguos estabilizando la articulación.

4. Ligamentos: son bandas de tejido conectivo que van de hueso a hueso y reciben su nombre según su localización en relación con la cápsula articular. Éstos se pueden dividir en ligamentos intracapsulares (intraarticulares), encontrándose incluido en la cápsula articular de la articulación coxofemoral el cual hace posible una mejor coadaptación entre ambas superficies articulares. Éste es el ligamento redondo. También existen los extracapsulares (ligamentos periarticulares) que se encuentran fuera de la cápsula, pero que en la articulación de la cadera no están presentes.
Existe además en el acetábulo un cartílago marginal que es aquel ubicado muy adentro de la parte cóncava de la articulación y que ayuda a una mejor coadaptación de las partes en trabajo.

Todos estos factores se complementan conjuntamente para que la articulación de la cadera trabaje con estabilidad, acoplamiento y suavidad en el movimiento.

DISPLASIA DE CADERA:

Algunos autores definen la displasia de cadera (DC) como un desarrollo o crecimiento anormal de la articulación de la cadera en animales de temprana edad. Puede o no ser bilateral.

Distintas publicaciones llegan a la conclusión que puede ser producida por distintos grados de laxitud de los tejidos circundantes de la articulación (tejido conectivo, ligamentos), malformación del acetábulo y la cabeza del fémur que pueden desencadenar en una inestabilidad, poco trabajo muscular de acoplamiento en la articulación diartrósica y que subsecuentemente desencadene en una osteoartritis 2,4,6. Esto quiere decir que muchos de los animales displásticos nacen con una articulación normal pero, debido a factores genético multifactorial, el tejido blando que rodea a la articulación comienza a mandar información inadecuada o alterada entre sus componentes de sostén, las que desarrollan anormalidades en el acoplamiento durante el transcurso del desarrollo del animal4. Esto hace que ambas superficies articulares se separen y provoquen que la cápsula articular y los ligamentos de sostén se distiendan entre ambos huesos (laxitud de ligamentos) y adicionen mayor inestabilidad a la articulación. Al producirse esto, la superficie articular de ambos huesos pierde contacto entre ellos provocando una subluxación y los consecuentes problemas que esta patología acarrea en momentos extremos 2,4,6

La excesiva laxitud presente en la DC hacen que sean una de las causas más importantes, tanto en la iniciación como progreso de la osteoartritis/artrosis, en la articulación coxofemoral (Rango de incidencia radiográfica según la Fundación de Ortopedia para Animales: 0,9% en Borzoi, 47,4% San Bernardos). Por otra parte movimientos exagerados entre las superficies articulares resultan en un trauma y un exagerado uso anormal de la articulación que lleva a dolor e invalidez en caninos y humanos. El dolor secundario que se produce dá como resultado específico un tipo de marcha. Estas similitudes entre las dos especies hacen que la DC en caninos sea un modelo útil para el estudio del desarrollo de DC en humanos 2,3,8

La enfermedad raramente se manifiesta en caninos de edades maduras menores a 12 kg pero, la DC también ha sido observada en razas “toys” y felinos con cambios óseos (inestabilidad de la cadera) distintos a los que se observan en caninos de mayor peso 8
Algunas razas especialmente propensas son: razas grandes y gigantes de rápido crecimiento: Pastor Alemán, Rottweiler, Labrador Retriever, Golden Retriever, Great Danes, San Bernardos, entre otros 7,8

En resumen, algunos factores predisponentes genéticos:
• Factores heredables (poligénico multifactorial)
• Razas propensas
• Razas populares según cultura social.

Factores desencadenantes de displasia de cadera:
• Obesidad del paciente
• Rápido crecimiento de cachorros entre 3-10 meses edad
• Ejercicio físico inadecuado o sobre ejercicio, ejercicio mal implementado tanto por el clínico como por los propios dueños de mascotas, ejercicios dados por una nueva modalidad de competencia ejemplo competencias de agility, saltos mortales, atrapar el disco volador, “piruetas” o “gracias” de la mascota, salida masiva de población canina con paseadores, entre otras.

TRATAMIENTO PARA LA DISPLASIA DE CADERA: 7

El objetivo del tratamiento de DC es intentar mejorar la calidad de vida del las mascotas (disminuir/aliviar el dolor) ya que la displasia es una entidad controlable pero no curable. El paciente sufrirá de una disfunción en la locomoción pero ésta no comprometerá su vida.

Algunos de los tratamientos, se realizan a través de:
• Inhibición de la Inflamación
• Reparación de las superficies articulares, del cartílago
• Recuperación de la función articular
• Mejoramiento de la funcionalidad muscular
• Mejoramiento de la propiocepción del paciente
• Rehabilitación de la marcha del paciente

Estos objetivos son tratados con distintos métodos:

CONSERVADORES – NO INVASIVOS:
Corticoides (AIE)
Antiinflamatorios no esteroídeos (AINE)
Condroprotectores como condroitin sulfato, glucosamine más vitamina C
QUIRÚRGICOS:
Ostectomía de cabeza y cuello femoral
Prótesis total de la articulación
Sección del músculo pectíneo (Este procedimiento está basado en disminuir el dolor que produce la DC y no trata la patología en sí).

TERAPIA FÍSICA Y REHABILITACIÓN (Kinesiología Veterinaria):

En esta sección hablaremos de Terapia Física (T.F.) como otra herramienta de tratamiento antes y después de una intervención quirúrgica indispensable en este tipo de casos. Es por ello que primero debemos definirla.

La TF, según la APTA (Asociación Americana De Terapia Física) la define como la evaluación de un paciente con daños en las limitaciones funcionales, la invalidez o discapacidad y otras alteraciones fisiológicas funcionales del sistema músculo esquelético (rol importante en la T.F.). Luego de una evaluación se debe determinar el diagnóstico, pronóstico e instauración terapéutica para el caso en cuestión9

Si bien en la evaluación se observa al paciente como un todo, la TF tiene un mayor interés en el sistema músculo esquelético, siendo los músculos (producen movimientos, dan estabilidad articular, mantienen la postura y dan protección, entre otras funciones) conjuntamente con los huesos (soporte y protección) y el tejido conectivo/conjuntivo (desempeña funciones mecánicas, de transporte, almacenamiento, cicatrización y reparación de los tejidos, entre otras) como cápsulas articulares, tendones y ligamentos; son los que dan la forma al cuerpo y al unirse todos ellos producen el movimiento del esqueleto3,9

Además de evaluar y observar, el terapeuta físico previene daños estructurales por posturas antálgicas, promoviendo y manteniendo una buena forma física (control de la obesidad), evita la invalidez por problemas neurológicos y/u ortopédicos, alivia dolores musculares, tendíneos, ligamentosos y óseos, para mencionar algunos; los cuales en el caso de pacientes con DC es muy recomendable para los objetivos de tratamiento3,5,6,9
Los programas de TF que se instaura están basados en: 9
– Crioterapia
– Rangos de movimientos pasivos (PROM) y activos (AROM)
– Trabajos musculares en músculos contracturados e hipo/atróficos
– Asistencia a la deambulación
– Ejercicios terapéuticos controlados
– Reeducación de el/los miembros afectados

Debemos tener presente que la DC es una enfermedad genética, con dolor progresivo y aunque entre a cirugía, el paciente es “un paciente enfermo de por vida”. En estos casos la TF se aboca a los puntos más importantes que son: rehabilitar la nueva biomecánica adquirida por el procedimiento quirúrgico, reeducar los vicios anteriores, recuperar la musculatura mejorar la marcha y disminuir el dolor.

Luego del alta médica terapéutica, el paciente debe seguir en contacto con el terapeuta físico para seguir supervisando el progreso y coadaptación a esta nueva biomecánica articular.

Finalmente, por ello es recomendable que los pacientes ingresen a un programa de TF y rehabilitación antes, durante y después de una cirugía ortopédica y/o neurológica como parte indispensable en el mejoramiento y pronta vuelta de él o los miembros afectados.
Dra. Vinka Yutronic Iratchet
Terapia Física y Rehabilitación
Chile

 

 

Problemas de conducta asociados a hipotiroidismo en perros

Etología Veterinaria (Madrid): Pablo Hernández Garzón

El hipotiroidismo es el problema endocrino más frecuente en perros1. Más del 95% de los casos adquiridos son de origen primario (tiroideo) y aunque puede afectar a perros de menos de dos años de edad, la edad más típica de presentación es entre los cuatro y los ocho años2.

Cualquier raza puede desarrollar hipotiroidismo, pero algunas de las que presentan una mayor prevalencia son: Dobermann, Golden retriever y Labrador retriever, Cocker spaniel y el grupo de los terrier3,4. En estas razas la edad a la que se manifiesta el problema puede ser menor que en el resto de animales.

Clínicamente el hipotiroidismo canino se manifiesta de forma muy variable y su presentación depende de múltiples factores, desde la edad del animal al comienzo de la enfermedad o la magnitud del proceso hasta la duración del mismo o la raza del perro afectado. Los síntomas más habituales conciernen a los siguientes sistemas y aparatos:

• Sistema metabólico general: intolerancia al ejercicio, intolerancia al frío, letargia, aumento de peso (sin aumento de apetito o de ingesta), etc.
• Piel: pelo seco y sin brillo, hiperqueratosis, hiperpigmentación, seborrea seca, alopecia aprurítica simétrica, mixedema facial, etc. (Fig. 1)
• Aparato reproductor: anestro persistente, galactorrea, ginecomastia, etc.
• Aparato cardiovascular: bradicardia sinusal, bloqueos aurículo-ventriculares, aterosclerosis, etc.
• Sistema neuromuscular: neuropatías periféricas, signos vestibulares, convulsiones, cojera, etc.

También pueden presentarse alteraciones oculares, gastrointestinales y de la coagulación3,4. La presencia de problemas de conducta asociados al hipotiroidismo todavía esta sujeta a mucha controversia.

HIPOTIROIDISMO Y ALTERACIONES DE LA CONDUCTA

Uno de los manuales sobre endocrinología y medicina interna más habitualmente utilizado por los veterinarios clínicos5 no recoge en ninguno de sus capítulos las alteraciones de la conducta como signos reconocibles del hipotiroidismo, a excepción de la letargia (siempre que sea considerada como una alteración del comportamiento). Para otros especialistas en endocrinología, la relación entre el hipotiroidismo clínico y las alteraciones de comportamiento en perros presenta pocas evidencias de relación causal directa y se sustenta únicamente sobre casos clínicos anecdóticos o en la mejoría de los síntomas tras el tratamiento de reemplazo con hormona tiroidea3,4,6. Incluso dentro de los especialistas en etología clínica existen algunas reticencias a aceptar una posible relación entre las hormonas tiroideas y el comportamiento canino, basándose en la falta de influencia que aquellas tienen en la conducta del resto de mamíferos7. En medicina humana se ha sugerido una relación entre la disfunción tiroidea y algunos trastornos psiquiátricos (entre ellos la depresión) que no resulta fácil de probar7,8.

El hipotiroidismo y su relación con la agresividad y miedo en caninos

Fig. 2. Mecanismo bioquímico observado en ratas responsable de la relación entre el hipotiroidismo experimental y la agresividad y el miedo (DA: dopamina)

Sin embargo, los mismos autores que critican la falta de evidencias señalan que estudios realizados en ratas ponen de manifiesto que un estado de hipotiroidismo provocado quirúrgicamente (de forma experimental) ocasiona un aumento de la sensibilidad de los receptores de dopamina y un aumento del recambio de serotonina en el cerebro, y que está documentada en varias especies, incluida la canina, una relación inversa entre la agresividad y la actividad serotoninérgica en el sistema nervioso central4 (Fig. 2). Es decir, una menor cantidad de serotonina disponible en el sistema nervioso central incrementaría la agresividad en perros.

Dejando de un lado las diferentes opiniones al respecto, las principales alteraciones de comportamiento asociadas al hipotiroidismo recogidas en la literatura hacen referencia a:

a. Problemas de agresividad.
b. Miedo y timidez extrema.
c. Conductas compulsivas.
d. Síndromes similares a la disfunción cognitiva.
e. Problemas de exceso de actividad.
f. Fallos en el aprendizaje.
g. Comportamientos parecidos a las convulsiones6,9.

En el caso concreto de los síndromes similares a la disfunción cognitiva parece ser que la aterosclerosis provocada por la enfermedad tiroidea sería la responsable de ocasionar un daño vascular en el sistema nervioso central que explicaría las deficiencias neurológicas y cognitivas observadas en los animales afectados.

No obstante, y a pesar de las múltiples referencias bibliográficas disponibles sobre hipotiroidismo y alteraciones del comportamiento en perros, en la revisión de los casos clínicos publicados hasta el momento sólo se hace referencia a la aparición de conductas agresivas11,12,13,14,15,16, no mencionándose en ninguno de ellos la existencia de alguno de los otros signos conductuales comentados anteriormente.

HIPOTIROIDISMO Y AGRESIVIDAD CANINA

Se considera que un 1.7% de todos los casos de agresividad canina tienen relación con el hipotiroidismo17. Estos casos de agresión en perros relacionada con una disfunción tiroidea pueden manifestarse de muy diversas maneras. Así, en algunos animales la agresividad presenta características únicas y específicas15, como:

• no ajustarse a contextos definibles (el propietario no puede dar detalles sobre que situaciones provocan la agresividad del perro)
• responder a estímulos inconsistentes (en ocasiones un estímulo puede desencadenar la agresividad, mientras que en otras es otro estímulo diferente el que provoca que el perro sea agresivo)
• ser una conducta aberrante, intermitente y sin provocación (la agresividad puede estar dirigida hacia objetos inanimados18, por ejemplo, el mobiliario de la casa, como observamos en uno de los casos que tratamos en nuestra consulta, o también presentarse de manera imprevisible ante un mismo contexto)

En otros casos, el patrón de la agresividad es muy similar al de la agresividad por conflicto social (también denominada agresividad por dominancia o agresividad hacia los miembros de la familia) o de la agresividad por miedo, siendo prácticamente indistinguible de estos problemas.

Algunos perros pueden, incluso, manifestar una combinación de ambos cuadros, de forma alternativa o simultánea, y en otros lo que puede aparecer es un cambio en el patrón de un problema de agresividad existente previamente. Todo esto ha hecho que algunos autores consideren que en determinados casos el hipotiroidismo podría ser, no ya la causa misma de la agresividad, sino un factor agravante de un problema de conducta anteriormente presente en el animal18.

El desarrollo de la conducta agresiva puede ser rápido y brusco o bien sutil y gradual, apreciando el propietario que a lo largo de un tiempo determinado el animal ha ido incrementando sus reacciones agresivas.

Aunque en ocasiones los animales afectados pueden mostrar, además de la agresividad, uno o más signos característicos del hipotiroidismo, lo que facilitaría el diagnóstico, en otros muchos animales el único síntoma evidente es la agresividad15,18. De hecho, para un autor la agresividad relacionada con el hipotiroidismo tiene una presentación completamente diferente a otras formas de hipotiroidismo17. Esta falta de signos compatibles con el hipotiroidismo clásico ha llevado a algunos autores a utilizar el término hipotiroidismo subclínico para referirse a aquellos casos en los que la única manifestación de la enfermedad es el problema de comportamiento19.

DIAGNÓSTICO DE HIPOTIROIDISMO EN CASOS DE AGRESIVIDAD

Para los expertos en medicina interna y endocrinología el diagnóstico de hipotiroidismo es un diagnóstico clínico, no de laboratorio3. Esto significa que en los casos habituales de hipotiroidismo, el diagnóstico debe seguir cuatro pasos:

1. Realizar una anamnesis completa y un examen físico exhaustivo que revelen la existencia de signos compatibles con la enfermedad y que ponderen el efecto que sobre esa sintomatología tienen ciertos tratamientos medicamentosos que haya podido recibir el animal.
2. Hacer una analítica general (hematología, bioquímica, urianálisis) en la que se observen datos laboratoriales característicos del hipotiroidismo, por ejemplo, anemia, hipercolesterolemia, alteraciones enzimáticas, etc., y que descarten enfermedades concurrentes.
3. Confirmar el diagnóstico clínico con pruebas específicas tiroideas. Los autores consultados coinciden en señalar la medición conjunta de de T4total y TSH o de T4libre (por diálisis de equilibrio) y TSH como los mejores sistemas de valoración de la función tiroidea5.
4. Valorar la respuesta al tratamiento de reemplazo con levo-tiroxina. Cuando los valores laboratoriales tiroideos no son concluyentes se puede recurrir a hacer esta prueba, pero para que pueda tener un valor diagnóstico deben cumplirse cuatro condiciones:
a. Que existan signos clínicos compatibles.
b. Que no se evidencien otras enfermedades concurrentes.
c. Que pueda monitorizarse un signo o lesión específica.
d. Que los resultados analíticos indiquen una T4total baja o una T4total normal y anticuerpos antitiroglobulina positivos o una T4total normal y una TSH alta
Bajo esas condiciones, si los signos desaparecen al instaurar el tratamiento y reaparecen al suspenderlo podemos confirmar el diagnóstico de hipotiroidismo.

Ahora bien, ¿qué ocurre en aquellos casos en los que el único signo de enfermedad es la agresividad? El problema radica en cuál sea nuestra consideración acerca de la conducta agresiva. Si consideramos la agresividad como un posible signo de hipotiroidismo podríamos seguir los pasos recién comentados para llegar a un diagnóstico preciso. Incluso en el caso de que la analítica tiroidea no fuese definitiva, se podría hacer una prueba de respuesta al tratamiento con levo-tiroxina valorando la evolución de la agresividad que confirmara el diagnóstico. Pero si, como muchos internistas y endocrinólogos veterinarios, no consideramos la agresividad como un signo propio del hipotiroidismo entonces todo este protocolo diagnóstico quedaría invalidado desde el inicio, ya que clínicamente no deberíamos plantearnos el hipotiroidismo entre los posibles diagnósticos diferenciales.

Según Dodman, podríamos hacer un diagnóstico de hipotiroidismo subclínico siempre y cuando se dieran las siguientes condiciones19:

• El nivel de T4total se encuentre en el percentil 25 inferior del rango normal incluso aunque el animal sea joven o de mediana edad, físicamente activo y con buena salud.
• El perro manifieste conductas compatibles con ansiedad o agresividad.
• El animal muestre dos o más signos físicos del hipotiroidismo clásico.
CONCLUSIONES

Existen múltiples alteraciones del comportamiento que en los últimos años han sido asociadas con el hipotiroidismo, pero sólo la agresividad ha sido descrita en los casos clínicos publicados hasta el momento.

Si admitimos que estos síntomas conductuales pueden ser propios de una disfunción tiroidea sería muy recomendable incluir un perfil hormonal en el protocolo diagnóstico de la mayoría de problemas de comportamiento canino. La realización de estas pruebas adquiriría aún mayor relevancia en los casos referentes a un problema de agresividad y especialmente cuando los animales presenten un patrón agresivo aberrante o inconsistente y/o cuando el diagnóstico conductual sea el de agresividad por conflicto social (dominancia) o agresividad por miedo.

Sin embargo, para muchos especialistas en endocrinología la falta de evidencias directas entre problemas de conducta e hipotiroidismo hace necesario realizar estudios prospectivos sobre este aspecto6. Estos estudios podrían conseguir que se llegase a un consenso en la consideración que deben tener las alteraciones de comportamiento en relación al hipotiroidismo.

Podría ser muy interesante, así mismo, investigar si el hipotiroidismo clínico clásico y el llamado hipotiroidismo subclínico19 corresponden a dos entidades médicas diferenciadas o son simplemente diferentes manifestaciones de una misma patología.

El hipotiroidismo es un problema que en múltiples ocasiones puede suponer un desafío diagnóstico para el veterinario clínico. La ausencia de otros signos en muchos animales que presentan una alteración de conducta y la falta de acuerdo entre los especialistas hace que en esos casos el reto sea aún mayor.

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